Diciembre 2012

Este mes cumplimos un año entero publicando buenas noticias. A lo largo de este año, he tenido ocasión de hablar con cientos de personas de muy diversos orígenes, edades y creencias políticas. Hablamos de los maravillosos logros que están sucediendo en nuestra sociedad actual: hay un número récord de organizaciones sin ánimo de lucro ayudando a quienes lo necesitan, nuevas tecnologías que están cambiando el mundo, un incremento constante en la velocidad a la que aparecen descubrimientos científicos y curas para enfermedades, tanta creatividad, humor, compasión… y el hecho de que muchos de los problemas del mundo ya han sido resueltos.

Entre la gente con la que hablo parece haber sospechas en cuanto a la ausencia de cobertura de estos logros humanos por parte de los medios y las noticias. Se nos cuenta muy poco de estos hechos positivos, mientras que nos lanzan malas noticias constantemente, día tras día. La mayor parte de la gente siente que algo debe cambiar. Una información justa y completa que incluya nuestros logros contribuirá a reforzar la confianza del público en que podemos encontrar las soluciones a los retos a los que nos enfrentamos.

Por suerte, ya es evidente que un gran cambio está teniendo lugar. Puede medirse en nuestros esfuerzos conscientes por mejorar y ser más amorosos como individuos. Los sistemas cambian lentamente, pero la ideología está al frente del cambio. La mayoría de nosotros desea un mundo mejor, más pacífico y próspero. Estamos empezando a darnos cuenta de que podemos elegir tomar decisiones desde la sabiduría de nuestros corazones, y no desde el ego. Según va evolucionando la conciencia, veremos cada vez más cómo la cooperación remplaza a la competición, la compasión remplaza a la avaricia y el amor remplaza al miedo – y con este cambio en nosotros mismos, vendrá un cambio oportuno e inevitable en nuestros sistemas económicos, sociales y políticos.

Como una bola de nieve que cae por una ladera nevada, la evolución de la conciencia humana se está expandiendo y ganando velocidad al ir rodando a través de nuestra sociedad. Cada uno de nosotros representa un copo de nieve individual, y al unirnos crearemos el núcleo de un cambio consciente – situando a nuestra generación en el punto de partida de una sociedad en la que todos y todas podamos vivir en armonía, crecer y prosperar.

David Moss